Cómo saber si mi hijo tiene autismo

El Hospital Universitario de Burgos pone en marcha un proyecto pionero para la detección precoz en bebés



“Recuerdo la revisión del año y medio de mi hijo Pedro. Estaba trabajando y recibí una llamada de mi mujer… Nosotros ya habíamos observado que el niño era más independiente, incluso desde bebé, nos demandaba menos que su hermano mayor y lo vemos respecto a sus otros dos menores. Había empezado a andar y hablar más tarde, con lengua de trapo; bromeábamos y decíamos que él hablaba alemán. Luego retrocedió en el habla. Yo hasta ese momento no sabía nada de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) y lo primero en lo que caes es la negación: “No puede ser”. El pediatra nos dijo que habría que hacerle más pruebas y los resultados de Pedro siempre estaban al límite. Nos decían que habría que esperar para ver cómo evolucionaba. A veces pienso que si hubiésemos intervenido mucho antes, si no hubiésemos dejado pasar tanto tiempo entre pruebas, quizás se podría haber hecho más”.

A Pedro, padre de Pedro, de siete años, le tiembla la voz cuando recuerda los primeros meses a la espera de confirmar un diagnóstico para su hijo. Recuerda las horas de parque aquel verano, obsesionado por subir y bajar escaleras con el niño, intentando que caminase mucho. “Este verano consigo que distinga ‘cuchara-cuchillo-tenedor’, pensaba yo. Pero cuando vi que no había manera fui consciente de que era más de lo que nos decían”, reflexiona el padre.